Francisco Candelabro

Un personaje en via de extinción. O de propagación.

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Soy un inmaduro

Tuesday, November 15, 2005

Capitulo Seis

Abro el buzón.
Una carta a nombre de Gilberto Mañana. Acto seguido escribo al departamento de Marketing y Relaciones públicas de la empresa americana que me remite información para crearme necesidades que no necesito, y les digo que cambien mi nombre de la base de datos, a Frank Candelabra. Suena bien, Frank Candelabra, es mi personalidad internacional.

Capitulo cinco

Pues muy buenas amigos.
Acabo de salir de la comisaria. Tuve un pequeño problema con un vendedor de loteria, y decidí escupirle a la cara. El muy hijoputa, me arreo tal puñetazo que me dejó KO. Cuando recobré el conocimiento estaba en manos de un ser feo, con acné y con poca cultura. Un policia. Nacional. Un hijoputa vamos, como el de la loteria. Nada me han puesto una denuncia por agresión (juraria que el agredido fuí yo), y probablemente tenga que ir a Juicio, si el mamón lotero no retira la injuria.
Pero bueno, que no me importa. He hecho una buena colega allí en la comisaria mientras esperaba. Una hippy de estas guarras, que se dedican a reccorrer mundo vendiendo pulseras. Me ha regalado un par, pero acabo de regalarselas a una señora de unos 40 años, para que se las ate esta noche en el rabo a su marido.
La tipa esta, la hippy, no estaba muy buena, pero como ser con 3 piernas que se precie, me la hubiese follao en el retrete del Cuerpo. Iba a proponerselo hasta que me dijo eso, de que ella no se depila. Si no se depila es una guarra, y yo con las guarras no puedo. Las mujeres tienen:
Uno-que oler bien
Dos- Oler muy bien
Tres.-No mas pelo del necesario
Cuatro- No les huela el aliento.
Esta parecia un oso, una mofeta, y una bolsa de basura del restaurante de mi padre, todo en uno... Pero me la hubiese follao, por que no. Demaseados prejuicios. Que zorra que era.

Y nada, ahora mismo me dirijo a la consulta del psiquiatra. Aunque he tenido que pensarmelo 84 veces antes de decidirme a coger el metro. Por ahora he cogido el metro, si llego a la puerta de la consulta y entró ya veremos.

...Y de repente una explosión.

-Cauen la puta de Oros y la Virgen que me folle anoche! Esto ha sido un bombazo. O ETA, o Al-Qaeda, o la guerrilla por la liberación el Viernes por la tarde.

Sin duda, unos 30 cadáveres a mi alrededor. Piernas, manos, trozos de cerebro, incluso creo que llegué a ver una teta sin pezón. Era la cosa mas desagradable que habia visto en tiempos, si, incluso mas que mis imaginaciones acerca del sobaco de la hippy. Aun y asi tuve el valor de sacar mi cámara de fotos y hacer un reportage fotográfico. La gente chillaba y estaba muy nerviosa, desesperada. Pero yo lo veia venir...
Entre lo hierros retorcidos del metro, el humo, los zapatos abandonados,mochilas y demás, encontre un Ipod. Joder, de puta madre por que justo ayer me cargué el mio con un imán... No hay mal que por bien no venga, dicen. Y va a ser verdad y todo.
Me agacho a recogerlo, y cuando me estoy levantando y noto como tantos años de ir en moto no le han ido nada bien a mis cervicales, veo unos ojos. Unos ojos brillantes. Unos ojos verdes. No, creo que son azules, no se, me da igual de que color son. Son preciosos. Me estan mirando desde unos 4 metros, y me estan diciendo que vaya. Es una chica de escasos 20 años. No puede levantarse. Me pide ayuda. Antes de hacer nada, pongo el visor de mi cámara en el ojo, y la encuadro. Es una mirada que merece una foto. Y quien sabe si un premio. Aun muriéndose de dolor, la muchacha esboza una sonrisa. Acto seguido despues del fogonazo del flash hace el amago de levantar la mano, pero no puede. Me acerco a ella y le pregunto que le duele.
-El alma- me responde. Y caigo enamorado.
La cojo en brazos, y intento encontrar la salida del tunel. Me pierdo, nos perdemos, y mis brazos empiezan a flaquear. Y se me cae al suelo, y se mete tremenda hostia en la cabeza contra el rail izquierdo. Y me disculpo, y se rie. Y la vuelvo a coger. Y vuelvo a intentar encontrar la salida. Y la encuentro. Y me voy a casa. Y la cuido. Y me da las gracias. Y se va. Y no la volveré a ver. Y no he vuelto a ir al psiquiatra.

Un dia de atentados en mi ciudad. Un dia mas en la vida de Francisco, Francisco Candelabro, alies Francisco I "el grande".

Capitulo cuatro

Si, soy Francisco, Francisco Candelabro. Y el título del libro no está equivocado.
Entre unas pipas que me como, y un zumito de piña que me bebo me dan las 9 de la noche. Y me tengo que ir a una cena de empresa. Espero que me siente mal lo que coma.
Buenas noches, queridos lectores.

Capitulo tres

Una vez fuera de las cloacas, donde hubo momentos en los que estuve muy tranquilo, me dirijo a mi casa.
Es tarde, como las 3 de la mañana. Pongo la tele. Mecagoentodoloquesemenea. Un nuevo hijoputa que mantener. Pero a este le gusta vivir como a un rey. Nunca mejor dicho. Ha habido suerte y ha salido niña. El ser idiota que estaba en la barriga de la Ortiz, ha salido chocho. Con un poco de suerte, cuando tenga 50 años me la podré follar, por que estará bien buena, y tendrá pasta. La tuya y la mia.
Todo esto es lo primero que se me pasa por la cabeza, pero miles de pensamientos pasan por mi cabeza, al darme cuenta que 5 de las 7 cadenas de television me explican la vida de estos dos seres mongolos. De estos dos, y de toda la tropa, que si los fusilaran, realemente, por mi, no pasaria nada. y por ti?.
La Anarquia no lleva a nada, pero la monarquia menos.
Como me estan comiendo la cabeza decido irme a dar una ducha, hacerme un pajote pensando en la infanta Cristina y cocinarme alguna porqueria que tenga en la nevera. Unas patatas con raíces, y un bistec congelado fresco, congelado hace 6 meses, son los alimentos agraciados.
Justo en el momento en que me tiro el erupto que certifica que he comido medianamente bien suena el telefono:

-Diga
-Gilberto?
-No, ahora soy Francisco, Francisco Candelabro
-muy bien señor Francisco. Le llamamos de la consulta del Doctor Retoño.
-tenia hora?
-No, no, es para cambiarle la visita
-pa'cuando?
-Para el sabado a las 8 de la mañana
-Déjeme decirle que eso es una putada, un sábado no se madruga. además...
-ya, lo entiendo, pero es que al doctor le ha surgido un imprevisto
-si, tiene una fiesta el dia anterior, y quiere dormir la mona con la conciencia tranquila, no? por favor, que ya le conocemos
-no se lo tome a mal, sr. Gilberto, es una causa mayor.
-lo de la causa mayor lo entiendo, pero por favor no me llame Gilberto. Francisco, Francisco Candelabro
-esta bien, sr. Francisco. Entonces me confirma la hora?


en ese momento oigo el móvil... insisten... ya me extrañaba a mi que me llamará Ramona, la secretaria del Doctor Retoño, mi psiquiatra, a las 3 de la mañana... Me despierto, he intento localizar el móvil, pero no es el móvil, es el despertador. Son las 9 de la mañana. Un nuevo dia. Y otro hijo de puta que mantener.

Capitulo dos

Como ansioso que se precie, tengo problemas de personalidad, y ya no me llamo mas Gilberto. A partir de hoy me podeis llamar Francisco, Francisco Candelabro.

Iba yo camino a casa y tropece con una alcantarilla abierta. Caí por el agujero, y ahí abajo encontré todo lo que arriba llaman sociedad.

Capitulo Uno

Hola, mi nombre es Gilberto, lease yilberto por favor. y sin mas preambulos empecemos.


Estoy en un bar. Hay poca gente, por no decir que estoy solo, junto a dos camareras de joven edad, con ojeras de haber dormido poco la noche anterior.
Mi ipod reproduce temas de Miles Davis, y mis sentidos se deleitan con lo poco que pueden.
La luz es tenue, como a mi me gusta, un color amarillento calabaza, que hace que todas las cosas cojan un matiz melancólico depresivo. Dejo los auriculares encima de la mesa y escucho la cafereta. Por el sonido, intuyo que el café no va a ser de lo mejor del dia.
En el momento en que la camarera, fea con un par de cojones, me trae el café entra por la puerta un policia. Tiene cara de pocos amigos, aunque pondría la mano en el fuego, de que no tiene ninguno. Me mira, le miro, y le mando a la mierda muy dentro de mi. Muy a la mierda le mando. Pide algo, suena la radio, se lo pone en la oreja, y cortésmente le dice algo a la otra camarera, que no es tan fea, pero que tampoco desentonaria en un cotolengo. Entre los cuatro la final al mas feo estaría muy reñida. Me toco la barba. Me tengo que afeitar. Estaria mas guapo. No tengo tiempo.
Ahora intuyo que el policia tenia una emergencia, por que el café lleva 10 minutos en el mostrador, y ninguna de las dos camareras sabe bien que hacer.
Me pongo los auriculares blancos de mi ipod en la oreja. Si me los pudiese meter por el culo, y esto sirviese para callar los 60 pedos diarios que me tiro como media, felicitaria a Steve Jobs. Pero no. Sigue sonando Miles Davis. Es curioso por que a mi el Jazz no me gusta. Las trompetas me recuerdan al murmullo de los tubos de escape de las motos de alta cilidranda, y las escobillas rozando los timbales, me recuerdan que tengo que ir a cagar. Que no me gusta el jazz, vamos. Pero me relaja, que no es lo mismo a que me guste.

En el baño, limpiado sin ganas por algun ser con mejores cosas que hacer, sentado en la taza del water me quedo mirando el suelo. Y mirando al suelo me doy cuenta que hace una semana que no cago.
Una cagada larga se merece una buena banda sonora a falta de algo para leer.
Me decanto por algo suave, para amortiguar el dolor de recto.
Pasados 27 minutos salgo del baño. La camarera me dice si me encuentro bien, lo que aprovecho para decirle si tienen salfumant. Negativo. El próximo que entre al baño se va a encontrar con un furullo feo, muy feo, pero hecho con todo mi cariño y grande, muy grande. Como el sol.

Y una vez en la calle me doy cuenta de lo afortunado que soy. Pero siempre la cago

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