Capitulo Dieciocho
Ya soy mayor de edad.
Esa el momento de volar por los aires.
He dejado la bomba depositada en una mochila al lado de la caseta de helados frigo delante del corte ingles de Plaza Catalunya. En Barcelona. Si esa Barcelona tan cosmopolita, a la última y preparada para la invasion guiri en cualquier época del año.
Hace un buen dia. Tan buen dia como aquella mañana azul que desperto al 11 de setiembre en Nueva York, allá por el 2001. Pero aqui en Spain todo es diferente. Dos gordas reparten el pseudo-periodico gratuito 20 minutos a los transeuntes que se dirijen tristemente a su puesto de trabajo como cada mañana. El camión de Bcneta limpia de papeles los bordillos en los cuales los discapacitados se cagan 40 veces al dia. En los bordillos y en el responsable de movilidad ciudadana. Los chavales y chavalas se dirijen los colegios, con la misma cara de asco que el yuppie que se dirije a venderle la moto a cualquier jefecillo de mierda. Pero hoy va a ser un dia diferente. Mis contactos con la élite y el submundo han trastornado mi cerebro, y estoy apunto de cambiar la historia de mi ciudad, mi pais, y quien sabe si del mundo.
Dentro de la móchila podria haber un bocadillo, una coca cola de lata, un ipod, y algun libro interesante. Pero no. Dentro de la móchila hay una bomba atómica. Si una bomba nuclear. Tanto perseguir a Irán y no se que historias para pasar el rato en los telediarios, y yo me he fabricado una en casa gracias a la worl wide web y a mi colega Fausto. Yo solo me inspiré en Einstein, e=mc2, donde "e" es energia, "m" es la masa, multiplicada por el cuadrado de "c", que es la velocidad de la luz de 300.000 kilómetros por segundo, señalando una energía inmensa para una masa tan pequeña como un átomo. Y nada. Es muy probable que cuando detone haya cambiado de lugar, o no, nunca se sabe. En Barcelona una moto en el suelo puede pasarse cerca de dos semanas sin que nadie se inmute, a lo mejor con una mochila pasa lo mismo. Pero por si acaso a mi me espera mi jet privado en el aeropuerto del prat, que me llevará de nuevo a las pitiusas, exactmente a una cabaña que me he construido en Es Vedrá. Por si acaso.
Y nada. Que dios coja a todo el mundo confesado.
Bummmmmmmmmmmmmmm
Esa el momento de volar por los aires.
He dejado la bomba depositada en una mochila al lado de la caseta de helados frigo delante del corte ingles de Plaza Catalunya. En Barcelona. Si esa Barcelona tan cosmopolita, a la última y preparada para la invasion guiri en cualquier época del año.
Hace un buen dia. Tan buen dia como aquella mañana azul que desperto al 11 de setiembre en Nueva York, allá por el 2001. Pero aqui en Spain todo es diferente. Dos gordas reparten el pseudo-periodico gratuito 20 minutos a los transeuntes que se dirijen tristemente a su puesto de trabajo como cada mañana. El camión de Bcneta limpia de papeles los bordillos en los cuales los discapacitados se cagan 40 veces al dia. En los bordillos y en el responsable de movilidad ciudadana. Los chavales y chavalas se dirijen los colegios, con la misma cara de asco que el yuppie que se dirije a venderle la moto a cualquier jefecillo de mierda. Pero hoy va a ser un dia diferente. Mis contactos con la élite y el submundo han trastornado mi cerebro, y estoy apunto de cambiar la historia de mi ciudad, mi pais, y quien sabe si del mundo.
Dentro de la móchila podria haber un bocadillo, una coca cola de lata, un ipod, y algun libro interesante. Pero no. Dentro de la móchila hay una bomba atómica. Si una bomba nuclear. Tanto perseguir a Irán y no se que historias para pasar el rato en los telediarios, y yo me he fabricado una en casa gracias a la worl wide web y a mi colega Fausto. Yo solo me inspiré en Einstein, e=mc2, donde "e" es energia, "m" es la masa, multiplicada por el cuadrado de "c", que es la velocidad de la luz de 300.000 kilómetros por segundo, señalando una energía inmensa para una masa tan pequeña como un átomo. Y nada. Es muy probable que cuando detone haya cambiado de lugar, o no, nunca se sabe. En Barcelona una moto en el suelo puede pasarse cerca de dos semanas sin que nadie se inmute, a lo mejor con una mochila pasa lo mismo. Pero por si acaso a mi me espera mi jet privado en el aeropuerto del prat, que me llevará de nuevo a las pitiusas, exactmente a una cabaña que me he construido en Es Vedrá. Por si acaso.
Y nada. Que dios coja a todo el mundo confesado.
Bummmmmmmmmmmmmmm

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